Con el paso del tiempo, los dientes adquieren un color amarillento que resulta anti-estético. Esto se debe a que el esmalte que recubre las piezas dentales es ligeramente poroso y se va “llenando” con lo que comemos.
Ciertas bebidas como el café, el té o refrescos, alimentos que contienen ácido, la carne, los lácteos, edulcorantes artificiales y demás contribuyen a hacer más poroso el esmalte. Tampoco se escapa el cigarrillo o tener una higiene bucal inadecuada.
Desde pequeños nos enseñaron a cepillarnos los dientes justo después de cada comida. ¡Pues es un error! Aunque previene las caries, se impide a la vez que el esmalte recupere su dureza.
Muchos pensareis: "Bueno pero voy al dentista, me hacen un blanqueamiento dental o un tratamiento de estos y listo". Vale, es una opción pero además de ser un poco cara, si se someten a los dientes a estos procesos muy continuamente, se acaba dañando considerablemente el esmalte de manera irreversible. El resultado será un período de tiempo corto con los dientes blancos pero la consecuencia sería un daño irreversible.
Mi solución es recurrir a esos alimentos que ayudan a proteger el esmalte: frutas y vegetales como la pera, la manzana, la zanahoria, lo pepino, la coliflor, la lechuga, el brócoli y la espinaca. También hay recetas caseras que ayudan a blanquear los dientes sin obtener un resultado invasivo:
- Frotar durante 45 segundos los dientes con el interior de una cáscara de naranja, el mesocarpio, que contiene sustancia blanqueadora y natural. Se cepilla media hora después.
- Realizar una pasta de fresa y bicarbonato de sodio. Ambos actúan como una agente blanqueador natural. Sirve con aplastar la fruta y mezclar con el bicarbonato, aplicar en los dientes y dejar 20 minutos, luego enjuagar. Esperar 30 minutos más y cepillarse como de costumbre. ¡OJO! No abusar de esta receta: máx. 1 vez por semana.
- Comer a diario una rodaja de papaya o también una manzana. Fortalecen las encías y a la vez dejan los dientes blancos.
- Verter 2 cucharadas de hojas de salvia en una taza con agua hirviendo. Dejar refrescar y realizar enjuagues luego de cada comida.
- Realizar un pasta homogénea con 1 cucharada de levadura de cerveza, 2 cucharaditas de sal y un poco de agua. Cepillar como si fuese una pasta dentífrica.
- Mezclar media taza de levadura de cerveza y 2 cucharaditas de sal hasta formar una pasta. Con esta pasta, se cepillan los dientes.
Consejos
Nunca vienen mal una serie de consejos para mantener el efecto acadado mediante estas recetas:
- Mantener la boca limpia
- No cepillar con fuerza
- Utilizar hilo dental
- Evitar fumar
- Reducir el consumo de café, té o bebidas gaseosas
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