A la planta de hoy la conoceréis por su presentación como ambientador y/o suavizante.
Pero, como suele suceder, consta de otras aplicaciones.
El hecho de que presente ésteres y alcoholes en su composición le otorga propiedades analgésicas y antiinflamatorias. Por lo tanto, es de gran utilidad para aliviar dolores reumáticos, migrañas así como contracturas ya que por una parte se disminuye la inflamación y por otra el dolor. (En estos casos el uso de la lavanda es externo).
Esta planta también puede funcionar como antiséptico y astringente por lo que resulta efectivo emplearla en lo relativo a afecciones de la piel, tanto a cortes como a patologías. El hecho de ser antiséptica hace que se desinfecte la zona dañada y la propiedad astringente permite la cicatrización.
La propiedad antibacteriana es otra de las que la lavanda presenta y gracias a la cual combate infecciones como la amigdalitis, la faringitis o el hongo candida causante de la candidiasis.
Nuestra planta de hoy también actúa como somnífero suave, pudiendo tratar el nerviosismo, el estrés e incluso el insomnio.
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