La avena tiene un rico contenido en fibra y gracias a esto contribuye a favorecer el tránsito intestinal al estimular el peristaltismo y poseer un efecto prebiótico, de este modo ayuda frente al estreñimiento. La presencia de fibra también resulta de utilidad ante las hemorroides y el colesterol.
Debido a su lenta absorción, la avena, da una mayor sensación de saciedad por lo que permite permanecer sin hambre durante más tiempo. Esta absorción lenta es agradecida por los diabéticos sobretodo puesto que permite un mayor control de la glucemia.
Este cereal es tan completo que también nos sirve para calmar los nervios o la ansiedad y dejar el insomnio a un lado. Esto se debe a sus propiedades sedantes conferidas por la avenina.
La avena, además, se puede emplear en afecciones que conciernan al tracto respiratorio ya que, su fibra, presenta cualidades mucolíticas y expectorantes.
Finalmente, decir que se usan preparados a base de avena tanto en la industria farmacéutica como en la cosmética destinados sobretodo a combatir afecciones dermatológicas como la dermatitis, la psoriasis o la urticaria.
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