Para comenzar a tratar la anorexia nerviosa es necesario ayudar a la persona a reconocer que tiene una enfermedad ya que la mayoría niegan tener un trastorno alimentario y suelen empezar a tratarse cuando ya están muy graves.
Lo primero que debemos hacer es aumentar rápidamente el peso (0,5-1,5 kg por semana) y normalizar los hábitos alimenticios. Sin embargo, el aumento de peso no significa la curación ya que la anorexia también es una enfermedad psiquiátrica y debe tratarse como tal. El tratamiento debe basarse en tres aspectos:
- Detección precoz de la enfermedad: conocimiento de los signos, síntomas y protocolos.
- Coordinación de los servicios sanitarios implicados como son psiquiatría, endocrinología y pediatría.
- Seguimiento ambulatorio una vez que el paciente ha sido dado de alta. Visitas regulares, para ver el progreso del tratamiento o los problemas en el caso de que los haya.
En ocasiones es necesario una hospitalización prolongada si la persona ha perdido mucho peso (70% de su peso ideal), si la pérdida de peso continúa una vez comenzado el tratamiento, si existen complicaciones como problemas cardíacos, si la persona tiene una gran depresión llegando incluso a pensar en suicidarse, si las relaciones familiares son insostenibles, entre otros muchos factores.
En general en todos los tratamientos es de gran importancia el ámbito familiar como el sanitario ya que el paciente se va a someter a un gran cambio debido a las ingestas normales de comida (a veces a través de sondas nasogástricas si el paciente se muestra poco colaborativo) y a los cambios psíquicos en ocasiones tratados con medicamentos como antidepresivos, antipsicóticos o estabilizadores del estado de ánimo.
Para terminar, cabe destacar que aunque esta enfermedad sea grave muchas de las personas enfermas tienden a mejorar y más si la enfermedad se da en edades tempranas. Sin embargo, estas aun siguen prefiriendo mantener un peso corporal bajo y controlar mucho las calorías que consumen.

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