El médico puede sospechar que el paciente sufre bulimia cuando se muestra excesivamente preocupado por aumentar de peso y presenta grandes fluctuaciones en este, además de los signos evidentes de uso de laxantes, diuréticos, etc.
Otros signos son la tumefacción de las glándulas salivares de las mejillas, marcas en los nudillos debido a su uso para inducir el vómito y la erosión del esmalte de los dientes por el ácido que se encuentra en el estómago, entre otros muchos factores. Sin embargo, como ya mencionara anteriormente el diagnóstico de esta enfermedad es complicado ya que los episodios de los atracones y las purgas se ocultan con facilidad y sus síntomas pueden confundirse con los de otras patologías.
Así pues, para realizar un diagnóstico adecuado y completo es necesario una entrevista para valorar el estado mental del paciente en la cual desvele la percepción que el de su propio cuerpo y su relación con la comida. Además, también es necesaria una minuciosa exploración física para detectar los trastornos que se causan a raíz del comportamiento del bulímico.
En la próxima entrada hablaré sobre el tratamiento de esta enfermedad. ¡Hasta mañana!

No hay comentarios:
Publicar un comentario