La ansiedad es una respuesta de alerta ante situaciones que pueden suponer un riesgo, obstáculo o amenaza, de manera que nos empuja a tomar decisiones determinantes pero que en muchas ocasiones se nos escapan de las manos debido a su complejidad o porque no sólo dependen de uno mismo. En consecuencia, se experimentan diversos factores a nivel físico como psicológico como la inquietud, el miedo, una alteración en la respiración y en el ritmo del corazón, tensión de los músculos, entre otros.
Ejemplos de situaciones que desencadenan ansiedad pueden ser los exámenes, el trabajo laboral, las situaciones familiares, e incluso vagar de noche por un callejón oscuro y deshabitado rumbo a casa.
Normalmente, ante estos casos se suele recetar una pauta determinada de medicamentos pero, si no se quiere recurrir a primera instancia a ellos, se puede recurrir a unas técnicas de relajación así como a remedios naturales como son las infusiones o el té.
La técnica por excelencia para tratar la ansiedad es el control de la respiración. Consta de ejercicios fundamentados en 3 fases: la inspiración, la retención del aire y la exhalación.
En primer lugar inspiramos profundamente, de manera que los pulmones estén llenos en su totalidad de aire. Este aire se retiene durante 4 segundos, y se va expulsando por la boca lentamente entre los labios el doble de tiempo que la inspiración. Es decir, si la inspiración duró 4 segundos, la exhalación durará 8 segundos.
Este ejercicio lo realizamos 4 veces, estando en una posición cómoda y, a poder ser, sin pensar en nada. Como resultado, la musculatura se habrá relajado y se experimentará alivio y seguridad en uno mismo.
También se recomienda hacer ejercicio puesto que nos permite estar en forma a la vez que dejamos de pensar en esos problemas que nos desencadenan un tremendo dolor de cabeza, nos tensan y nos preocupan continuamente, sin dejarnos respirar o dedicarle tiempo a otras actividades. Además, ayuda a oxigenar el organismo, a liberar toxinas, etc.
Por otro lado, están los distintos remedios con los que nos podemos encontrar:
Una de las infusiones por excelencia es la manzanilla, puesto que algunos componentes de la manzanilla actúan a nivel cerebral de la misma manera que ciertos ingredientes de los medicamentos recetados para este tipo de problema.
Luego está el té verde, que ayuda a controlar la frecuencia cardíaca y la presión arterial que se ven alteradas en este proceso.
La famosa valeriana, una hierba sedante. Además de ayudar a conciliar el sueño, también contribuye a relajar el organismo durante un episodio de nerviosismo o ansiedad.
También nos encontramos con la lavanda debido a su aroma que actúa en nuestro organismo como un antiinflamatorio, reduciendo considerablemente los síntomas de la ansiedad, contribuyendo así a alcanzar el grado de relajación adecuada.
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