lunes, 23 de noviembre de 2015

Diente de león y a rugir

Resulta que esa florecilla con la que hacíamos comidas jugando a papás y mamás cuando eramos pequeños es comestible, sí, hablo del diente de león.
Pues bien, además de poder comerse, esta flor tiene ciertas propiedades medicinales, muy similares a las de la ortiga de la que hablábamos ayer.
Actúa a nivel hepático ayudando a secretar bilis y por lo tanto disminuyendo la ictericia, también favorece a este órgano la capacidad del diente de león (fundamentalmente las raíces) para depurar la sangre (eliminar las toxinas que pueda albergar).

A nivel renal resulta efectivo contra las infecciones urinarias ya que es diurética por lo que permite aumentar el volumen urinario y eliminar bacterias, lípidos y toxinas a través de la orina. es debido a esto que también permite controlar los niveles de colesterol en sangre.
Además gracias a su alto contenido en hierro y ácido fólico, previene la anemia y en caso de que exista permite devolver a la sangre unos niveles normales de células sanguíneas.
Esta planta también tiene actuación en el ambito dermatológico ya que puede paliar afecciones como el acné o la urticaria.
Por otra parte puede se utilizado para aumentar el apetito ya que posee un sabor amargo.
Otra forma de emplearlo es como suplemento para mejorar la digestión porque presenta gran cantidad de vitaminas y componentes de utilidad tales como: vitaminas A, B, C y D; K, Ca, hierro o zinc.
Así mismo podemos utilizar dicha flor a modo de laxante suave para prevenir el estreñimiento y facilitar la expulsión de heces.
Ciertos estudios dicen que el diente de león tiene propiedades antitumorales pero se ha de seguir investigando en el campo para obtener datos concluyentes.

A modo de curiosidad os diré que por el hecho de ser una planta diurética en francés es llamada pissenlit, que traducido al español sería meacamas.

Pero si os acabáis enganchando al meacamas debéis prestar especial atención a la hora de combinarlo con ciertos fármacos ya que puede interaccionar con alugnos tales como: antibióticos de quinolona, litio,sustratos de citocromos, fármacos glucuroninados o diuréticos ahorradores de potasio ya que, por ejemplo, en este último caso se produciría un excesivo aumento de este catión lo que podría llevar a algo tan grave como una fibrilación ventricular.
Por lo tanto rugid con el diente de león pero siempre con precaución, ¡Feliz lunes!

Si estáis deseosos de saber más podéis pinchar aquí.





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