Quien tenga niños o conviva con ellos en casa, sabe que con frecuencia se encuentran expuestos a situaciones que pueden derivar en problemas de salud o afecciones muy típicas del sector de la población que representan.
Para ello, no está de más conocer cuáles son los problemas más comunes que pueden presentar y unos pequeños y simples remedios que pueden aliviar los síntomas así como contribuir a una pronta recuperación.
Resfriado común 71,50% Dolor de garganta 40%
Tos 50% Dolor de estómago o gastroenteritis 27,10%
Dermatitis 20% Fiebre 75%
Diarrea aguda 50% Cefalea 40%
Urticaria 25%
Resfriado común 71,50% Dolor de garganta 40%
Tos 50% Dolor de estómago o gastroenteritis 27,10%
Dermatitis 20% Fiebre 75%
Diarrea aguda 50% Cefalea 40%
Urticaria 25%
De acuerdo a estas afecciones, contamos con remedios para contrarrestarlas y hacerlas más livianas:
El resfriado común es una afección viral que se manifiesta por secreciones y congestión nasal, tos, estornudos, fiebre leve, dolor de garganta, etc.
Un buen remedio para este problema es la miel pura debido a sus propiedades antibacterianas. Además, ayuda a suavizar la garganta. ¡OJO! Su uso en menores de 1 año está contraindicado.
Para preparar el remedio, se debe mezclar 2 cucharaditas de miel con 1 de zumo de limón y se debe administrar 3-4 veces al día hasta que desaparezcan los síntomas.
Tos
La tos es un síntoma común del resfriado y de la gripe. No suele evolucionar de forma grave pues acostumbra a desaparecer junto con el resfriado. Sin embargo, nunca está de más consultar al pediatra.
Para la tos podemos emplear el mismo remedio que en el caso anterior o recurrir a la famosa sopa de pollo que, debido a su riqueza en hierro y zinc, ayuda a acelerar el proceso de recuperación.
Dermatitis
La dermatitis en niños puede aparecer de dos formas: como dermatitis atópica o dermatitis del pañal.
En el caso de la dermatitis atópica, se presenta como erupciones escamosas, causando una hipersinsibilidad e inflamación. Las causas pueden ser diversas como tener la piel reseca, los tejidos de ciertas prendas, el uso de cremas irritantes, etc.

Darle un vaso diario de zumo de zanahoria o incluir en su dieta verduras frescas y cítricos pueden ayudar considerablemente a que la dermatitis desaparezca. También es preciso mantener alejado al niño del agua e hidratarlo después del baño con aceites vegetales como el aceite de ricino, de germen de trigo o de almendras.
Respecto a la dermatitis del pañal, ésta aparece como una irritación en la piel como consecuencia de la combinación de humedad y amoniaco procedente de la orina en la zona de los genitales del bebé.Hay varios remedios también pero uno fácil de preparar y efectivo es el zumo de arándanos agrios.
Se exprime 1/4 de taza de arándanos agrios y se le da a beber diariamente al bebé con el fin de reducir la irritación.
Diarrea aguda
La diarrea en niños es muy peligrosa a raíz de la deshidratación que desencadena. Por ello es de vital importancia velar que tanto el agua como los electrolitos perdidos sean repuestos cuando antes.
Un remedio efectivo puede ser un suero a base de zumo de limón y uvas.

Su preparación es sencilla: mezclamos el zumo de 1 limón con el que obtenemos de 100gr de uvas. Añadimos 1 cucharada de miel y una pizca de sal y todo ello lo disolvemos en 1/2 litro de agua mineral. Al niño se le va dando este suero en sorbitos hasta que desaparezcan los síntomas. Sin embargo, si la diarrea continúa, es muy importante y necesario llevarlo al pediatra.
Dolor de garganta
El dolor de garganta de los niños suele estar asociado a un catarro o resfriado aunque también puede deberse a gritar muy seguido.El remedio por excelencia es uno de los que también usan los adultos: agua con miel y limón. Consiste en calentar un poco de agua y añadir una cucharada de miel y un poco de zumo de miel.
Dolor de estómago o gastroenteritis
Los dolores de estómago o gastroenteritis en niños es una de las afecciones más comunes, tanto en los más pequeños por contraer catarros, retener gases, etc; como en los más grandes por empacharse a base de chocolate o golosinas.

Existen múltiples remedios para tratar este problema, pero yo propongo tratarlo con semillas de hinojo.
Para elaborar el remedio, echamos una cucharadita de estas semillas bien machacadas en una taza de agua caliente, se deja reposar 10 minutos y se cuela.
Se añade una cucharadita de miel para que no resulte tan amargo y se toma 2 veces al día para que resulte efectivo.
Fiebre
Los niños y bebés cuentan con un sistema inmunológico todavía débil, por lo que es muy fácil que contraigan afecciones más repetidamente que los adultos. De ahí que muchas de estas afecciones presenten como síntoma la fiebre.
Controlar la fiebre en los pequeños de la casa es muy importante ya que, así como en los adultos, una temperatura extremadamente alta puede desencadenar secuelas a nivel cerebral irreversibles. Por lo que, si no desaparece con algún remedio que voy a citar a continuación, hay que llevarlo urgentemente al pediatra.
Además de quitarle la ropa o bañarlo en agua tibia (nunca fría), también se le puede dar una infusión de girasol. En agua hirviendo se añaden los pétalos secos de esta planta y se deja reposar 10 minutos. Luego se cuela, se le añade un poco de miel o azúcar para que resulte más agradable al gusto y se le da al niño 2 o 3 cucharadas de la infusión cada 8 horas.
Urticaria
La urticaria es un mecanismo de defensa de la piel ante situaciones de peligro. El organismo genera histaminas en gran cantidad por lo que el niño lo que sentirá es un escozor o picor insoportable y no parará de rascarse. Aparece como granos o zonas rojizas con pequeños abultamientos en los párpados, labios, lengua, tórax o en la zona genital.
Los agentes que la producen suelen ser picaduras de mosquitos, el contacto con hierbas o plantas como la hiedra venenosa, el cambio del clima, reacciones a diversos medicamentos, etc.El remedio que propongo es sencillo. Se trata de una pasta de avena.
Consiste en hervir varias cucharadas de avena en agua hasta formar una pasta, que se deja enfriar. Con un pedazo de tela o paño, se aplica la pasta en la zona afectada.
En niños, la cefalea acostumbra a aparecer como consecuencia de un catarro, una infección de oídos o de boca o porque experimentan situaciones de estrés y tensión.
Las soluciones a este problema son diversas, pero podemos optar por un baño de agua templada, darles una infusión de menta y/o aplicar masajes en la zona del cuello y nuca, hacia donde irradia el dolor con frecuencia.
Más información: aquí
Las soluciones a este problema son diversas, pero podemos optar por un baño de agua templada, darles una infusión de menta y/o aplicar masajes en la zona del cuello y nuca, hacia donde irradia el dolor con frecuencia.
Más información: aquí





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